Carta de Marcel BICH a sus accionistas


Listen to Marcel Bich’s Speech in French for the 1973 General Assembly

"Asamblea General del 4 de Junio de 1973"

Señores accionistas,

Con ocasión de la primera Asamblea de nuestra Sociedad, después de nuestra salida a la Bolsa de Paris el 15 de Noviembre de 1.972, desearía decirles cómo concibo la gestión.

Esta gestión se ha forjado durante los últimos veinte años en los que, tras haber fundado la Sociedad, la he dirigido. No es fruto de una formación recibida en una escuela de negocios americana o francesa, es la resultante de la dura escuela de negocios en la que entré a los 18 años por la puerta más pequeña. Nadie me discutirá el título de “money maker”, ya que nuestra sociedad se inició en 1953 con 10.000 francos nuevos y logró en 1973 un capital nominal de 150.000.000 por autofinanciación. Este logro representa duplicar el capital casi cada año durante veinte años.

Este desarrollo está basado en el riesgo, donde las ganancias son proporcionales a éste; cuanto más se arriesga, más posibilidades se tiene de ganar... o de perder. Solución práctica: cubrir la totalidad del riesgo desde el principio, eso hará que sólo se pueda ganar. Todo esto explica por qué en nuestros balances no encontrarán grandes préstamos a largo o medio plazo, cosa extraña en nuestra época en la que, con la devaluación de las monedas, la tentación de endeudarse es grande.

La segunda base de nuestro negocio, es confiar en la responsabilidad individual. Somos ferozmente anti-tecnocráticos. No se domina el precio del buey controlando a los carniceros, se domina el precio del buey produciendo buey. La tecnocracia es el mal de nuestra época; parte de lo más alto (E.N.A.), alcanza todos los peldaños; seduce especialmente a los franceses –cartesianos por naturaleza- acaba con una plétora de gestores, de organizadores, pero cuando se trata de hacer el trabajo, no hay nadie. Esta tecnocracia lleva consigo un costo de producción elevado y lo que es más grave, convierte a las personas en indecisas porque se aburren en su trabajo sin iniciativa. Mediante la confianza dada al obrero, al empleado, al mando, todo se simplifica. Contrariamente a lo que se dice, las posibilidades de éxito de la empresa libre e independiente son mayores hoy que ayer. Para convencerlos de ello, basta ver las dificultades cada vez mayores en las que se debaten las grandes empresas estatales. Además, los negocios no pueden resistir hoy más que a escala mundial. Esta escala demanda una empresa potente financiera, industrial y comercialmente.

Esta potencia e individualidad necesaria, son diametralmente opuestas. Existe ahí un problema difícil de resolver. La Société BIC busca la solución a ello en su actuar de todos los días: “es la función la que crea el órgano”.

Ruego reciban, Señores Accionistas, la expresión de mi distinguida consideración.


Marcel BICH

Presidente SOCIETE BIC